lunes, 25 de septiembre de 2017

AIKIDO Y EL MIEDO




Muchos practicantes de artes y métodos marciales tal vez no son conscientes que su principal motivo de práctica es el miedo. En el Aikido no es diferente, ya que implica entrenar para resolver situaciones de oposición, en este caso en un marco de armonía.
Buscamos en nuestro querido google, definiciones de “miedo” para afinar un poco, y elegimos esta, ya que nos parece adecuada. 

Miedo:
1.      Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario, consciente o inconsciente. (Lo de consciente e inconsciente me tomé el atrevimiento de agregarlo)
2.      Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Es extraño por una parte, y no menos real por la otra que en muchos momentos de nuestra vida hemos deseado no sentir miedo y daríamos cualquier cosa para lograrlo. Sin embargo, ¿quién no ha pagado alguna vez para sentirlo? ¿Le parece disparatado? Recuerde alguna ida al cine donde pasaban alguna película de terror y la entrada era cara porque era estreno.
El miedo es una emoción natural que tiene dos aspectos, uno positivo y otro negativo. Al sentirlo, por ejemplo si un perro nos quiere morder; esta emoción, de estar presente, hace que se activen sustancias químicas que influyen en nuestro cuerpo y psiquis ayudándonos a huir o trepar más rápido. Este sería un aspecto positivo y de adaptación.

Por otra parte, a veces el miedo nos paraliza cuando tenemos que actuar. Hay animales que al quedar quietos pasan desapercibidos y es su única defensa, como los sapos. Pero en nuestro caso generalmente no es así. 

Podríamos decir que hay un miedo que paraliza y otro que moviliza. Pero el más peligroso es el que nos obnubila, que no nos deja ver la realidad. Hoy día se habla mucho de ataques de pánico.

Hay miedos básicos e inconscientes según estudios, como el miedo a ser enterrado vivo, a no conseguir el sustento, a ser rechazado…. He notado los humanos sufrimos más por miedo irracional que por el real. En general me atrevo a decir que un 90 o 95 % es irracional. Como pensar que todo irá peor.
Podemos concluir que para terminar con el miedo, negarlo no es lo mejor, sino comprenderlo y aceptarlo, para luego enfrentarlo.
¿Cómo actúa aquí la práctica del AIKIDO?
Me voy a permitir contar una anécdota:
Llegó hace un tiempo al Dojo Tane, una chica de unos siete años. Era bastante tímida y hablaba en voz muy baja. No obstante empezó a entrenar con nosotros.
Cuando yo levantaba la voz para indicar algo entre el parloteo de otros niños, ella se contraía y hasta llegaba a llorar, con lo cual tenía que calmarla y hacerle alguna broma para que se relajara.
Su mamá hablando de sí misma me contó que sufrió ataques de pánico y que su hija también. Entonces comencé a trabajar su energía (KI) y con ella la de sus compañeros. Empleé el método del kiai o grito de combate, al hacer algunos ejercicios. Fue muy divertido, ya que todos sabrán que el grito de combate tiene que salir fuerte y con decisión. Indiqué a todos hacer un ejercicio de golpeo pero agregando el kiai. Al hacerlo por primera vez salió un sonido finito y tímido, lo que nos hizo reír mucho a todos, lo cual causó un estado relajación y soltura hasta a los padres que miraban. Luego de eso los hacía pasar de a uno para que atacaran pero con el kiai bien potente. Debido a la falta de práctica, y más aún al sentirse solos, a la mayoría de los niños les seguía saliendo el sonido finito y débil, causando que todos nos riéramos.
Ahí empezó la recuperación de esta chiquita, que entre risas empezó a poder sacar el sonido y fue potenciando su energía además por los ejercicios en sí. El kiai empezó a salir con tanta fuerza que tuve que acotar la práctica. Luego le comenté a la madre que en cualquier momento entraba yo en estado de pánico. Hoy día es una adolescente que ha superado un estado energético que tortura a muchos jóvenes.>

Aikido nos hace entrenar “ki no nagare” (hacer fluir y expandir nuestra energía) eso está implícito todos los días en la enseñanza. También aprendemos a dirigirla a un punto, a concentrarla y  preservarla.

Si observamos en la naturaleza, vemos la expansión y contracción continua. Un perro dominante tiene una postura de expansión, un perro sumiso se contrae y expone su abdomen que es lo más vulnerable. Son estados del Ki. Para aprender Aikido tenemos que comprender el ki. 

Cuando se siente miedo, el ki se contrae, nos arrollamos, bajamos la cabeza, nos cubrimos con los brazos, en actitud de rechazo.
Cuando sentimos alegría, el ki se expande, levantamos la cabeza, abrimos el pecho y los brazos, en actitud de recibir.

En nuestro Dojo, tenemos en cuenta dos cosas: firmeza y no resistencia. Se usarán según el caso.  En la vida hay momentos que nos tenemos que parar firmes, y hay otros que es mejor no resistir, dejar pasar o seremos arrollados. Siempre hay algo más grande y fuerte. No tenemos que poder con todo, creer lo contrario es un boleto seguro a hacernos daño.
Contracción y expansión son dos aspectos del KI, el aspecto inn y el aspecto yang, no debemos rechazar a uno y tomar solo el otro, no podríamos tampoco.

Por último quiero contarles un dicho de un maestro espiritual que tuve. Hablando de los miedos me dijo: -he sentido miedo muchas veces en mi vida, y he dejado de vivir muchas buenas cosas por ello. Ahora a mi edad he aprendido a decirle al miedo: ¡¡¡miedo, tengo que enfrentar esto, y no me querés soltar, entonces vas a tener que venir conmigo, pero vamos y vamos!!!
Si practica Aikido con un buen guía, podrá hacer cambios insospechados en su vida. ¡¡¡Anímese, en este caso, no tenga miedo!!!

M. Pereyra Sensei

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