sábado, 8 de febrero de 2014

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SE DICE QUE KOKYU DOSA, O KOKYU HO ZAHO, CONTIENE LOS SECRETOS DEL AIKI
POR ESO SE ENTRENA A DIARIO, EN CADA CLASE.

viernes, 25 de enero de 2013

MEDITACION...ES






El maestro Taisen Deshimaru, decía que zazen es "musotoku" (sin fin ni espíritu de provecho), no obstante, la práctica cotidiana tiene sus repercusiones. Muchos alumnos nuevos y viejos me dicen y comentan constantemente, los beneficios logrados por esta sencilla práctica.

Siempre digo que sencillo no significa fácil. El espíritu de zazen está en la práctica constante. Solo que nosotros intentamos no ser rígidos. Sino ir logrando la postura externa e interna, gradualmente para no generar resentimientos en cuerpo y mente.
Esto sería peligroso.
A diferencia que los japoneses, nuestra idiosincracia no nos permite entrar de lleno en una práctica intensa.
Desde la postura física, ya sea en medio loto, seiza u otra, tenemos que dar al cuerpo un tiempo de adaptación. Sino, este sufre y empieza a rechazar el entrenamiento.
Ya estamos llenos de obligaciones y deberes que quisiéramos no tenerlos, para que agreguemos otro más con la excusa de sentirnos mejor.
Eso solo llevaría al resultado opuesto.

ZA ZEN, de a poco, paso a paso. Mushotoku, de a poco, dejando que se manifieste.
Hay que entenderlo y para eso tenemos que usar palabras, las cuales no nos iluminarán, pero pueden marcar el camino.

TENEMOS QUE APRENDER A SENTARNOS COMO UN TIGRE; COMPLETAMENTE RELAJADOS PERO MAJESTUOSOS

Miguel Sensei.

viernes, 8 de junio de 2012

VIAJE AL INTERIOR DE UNO MISMO, UN VIAJE EN SOLITARIO...






MEDITACIÓN 

Una forma de ser íntimo con uno mismo.

Se está haciendo una nueva actividad en AIKIDO TANE DOJO

Los viernes previo aviso, estamos juntándonos, practicantes, amigos y 

DESHI (alumno, estudiante, discípulo....)

Desde que empecé la práctica de artes marciales hace unos 37 años, y de AIKIDO específicamente unos 30, he visto mucha agua correr bajo el puente. En general, cuando entrábamos a un Dojo (lugar donde se practica la vía), teníamos naturalmente una actitud parecida a lo que un arte marcial requiere: disposición, respeto, colaboración, esfuerzo,.... En mi época, era impensable dejar que el Sensei barriera, si lo veíamos con una escoba, le solicitábamos inmediatamente la cediera para nosotros hacer el trabajo. Los deshi, preprábamos el Dojo, acondicionándolo para que el entrenamiento se desarrollara en medio de un ambiente limpio y agradable. Cuidábamos asi mismo la limpieza personal y la presencia, estábamos atentos a quien llegara y al retirarnos verificábamos que todo estuviera limpio y en orden. Hoy día, desgraciadamente, hay que insistir en eso en forma verbal, continua. Sólo algunos pocos captan el sentido del entrenamiento y tratan de estar acordes con el mismo. Estos son los pilares del Dojo, los que alientan, los que dan el ejemplo. Pero entonces, ésta es nuestra misión de base. Cuanto más alto del edificio, más atención hay que darle a los cimientos o base. Un buen practicante de artes marciales, se destaca por ciertas virtudes; las cuales ha tratado con esfuerzo y dedicación de desarrollar, a partir de su entrada en el Dojo. En la antigüedad, un Sensei (el que ha nacido antes) no aceptaba así nomás a un deshi, o montei (alumno). El aspirante debía demostrar su disposición a formar parte del Dojo, la mayoría de las veces permaneciendo uno o más años limpiando, cocinando y atendiendo al Sensei y a los practicantes. Era tratado con rudeza para ver su temple, y siempre tenía que estar dispuesto para los requerimientos de todos los demás integrantes del Dojo y principalmente del maestro. Este trato rudo y con aparente desprecio cambiaba rotundamente cuando era aceptado por sus propias virtudes, lo cual se trocaba en un trato firme pero con respeto. No obstante, el deshi seguía en un estado de disposición y alerta debido a lo anterior. Si por alguna razón este estado declinaba, era severamente reprendido e incluso expulsado del Dojo o del ryu (escuela). Los deshi, al ser aceptados, entraban en un compromiso con el Sensei. Este compromiso además de incluir lo anterior, incluía la no revelación a otros de las técnicas (salvo que el Sensei se lo autorizara), ni rutinas, ni nada concerniente al ryu ni al Dojo. Este compromiso, en muchos casos era firmado con sangre. Aquí entra algo muy importante, y es el concepto de LEALTAD, tan necesario para convivir en armonía. Esta virtud, la de lealtad, está representada en uno de los pliegues del hakama y es denominada “Chu” o “Chugi” Actitud de un deshi: Antiguamente, desde el primer momento en que el alumno pisara el Dojo, éste no debía jamás preguntar nada ni opinar nada, todo lo que diga y explique el Sensei se aplicará y realizará sin ninguna excusa y vacilación. Su comportamiento será el mas correcto y su etiqueta deberá ser intachable, siendo la principal virtud que deberá cultivar. El aseo y la puntualidad son dos normas que deberá tener siempre, así como un espíritu de superación y colaboración con los demás, siendo una persona cortes que ayude en lo que pueda a las demás personas, siendo esta una señal de hombre de buen corazón (kokoro). El Sensei: El Sensei es una persona que se merece toda la atención de sus alumnos, al igual, el Sensei mira a sus alumnos como hijos, aunque su comportamiento no fuese a veces el adecuado siempre lo hace con un sentido y motivo. Las enseñanzas a veces suelen ser duras, pues así saca lo mejor de cada alumno, haciendo de ellos hombres dignos de valor y respeto. Debido a lo anterior un deshi, desarrollaba siete virtudes* (representadas en el hakama) con lo que se convertía en un hombre íntegro. *Estas las desarrollaremos en una próxima publicación. Miguel Pereyra Sensei Organización Uruguaya de AIKIDO

domingo, 3 de junio de 2012

TANE = SEMILLA

Hemos llamado a nuestro DOJO, TANE; que significa semilla.

BIEN SENCILLO

UKEMI

UKEMI "La práctica del aikido requiere la presencia de un compañero. Unos pocos ejercicios pueden hacerse en solitario para afilar nuestra fuerza o nuestras habilidades técnicas, pero la clave para el buen entrenamiento radica en la interacción entre el uke y el tori. Algunas personas simplifican incorrectamente las definiciones de uke y de tori como "atacante" y "defensor". Tal simplificación da lugar a confusiones en cuanto a la verdadera naturaleza e importancia de las funciones del tori y de uke. Más correctamente, tori significa "el que derriba" y uke significa "el que recibe la fuerza". Si pensamos en términos de atacante y de defensor, es probable que consideremos al papel del tori, el que es atacado y el que ejecuta la técnica, como el importante, y al papel de uke como el de meramente proporcionar al tori un cuerpo sobre el que practicar su técnica. Nada puede estar más alejado de la verdad. Ukemi es el arte de ser uke, y la calidad de la práctica de tori depende de lo bien que el uke haya aprendido este arte. El ukemi supone crear condiciones que hagan apropiada a una determinada técnica, respondiendo correctamente a los movimientos de tori, y sufrir cualquier caída concluye la técnica. En resumen, uke tiene la responsabilidad de crear las condiciones que permitan a tori aprender. Si uke no percibe los efectos de una técnica, ninguna resistencia, ni respuesta a los movimientos de tori, o si teme o no sabe caer, tori no podrá estudiar la técnica con eficiencia. Al practicar cualquier técnica, los compañeros alternarán la asunción de los papeles de tori y de uke. No debemos considerar el tiempo pasado como uke como meros intermedios en nuestros turnos en que somos tori, sí como una oportunidad para aprender tan importante o mayor que el tiempo que pasamos en el papel de tori. De hecho, quienes destacan en ukemi, lo más probable es que logren también resultados excelentes en técnica, puesto que son capaces de absorber conocimientos mediante sus cuerpos sobre qué sensación produce ejecutar correctamente una técnica, así como de absorber conocimientos mediante sus mentes. El desarrollo de un buen ukemi es el camino más corto para adquirir habilidad en aikido. Son muchos los elementos que componen un buen ukemi. El primero es el musubi. Debemos tener buena comunicación con nuestro tori, tanto física como intuitiva. Si somos insensibles a los movimientos o intenciones de nuestro compañero, estorbaremos la práctica de nuestro compañero y correremos el riesgo de lesionarnos. Un buen uke no prevee los movimientos del compañero, sino que afina su percepción hasta el punto en que las reacciones son instintivas e intuitivas, en lugar de depender solamente de la manipulación física. Aprender ukemi es aprender a defender nuestro cuerpo de las lesiones; debemos permanecer constantemente flexibles y alerta. Debemos poder asumir una caída desde cualquier ángulo en cualquier movimiento inesperado. Dicha habilidad conduce al dominio de técnicas avanzadas. También debemos aprender a asumir el ukemi cuando sostenemos el bokken o el jo. El entrenamiento con armas en aikido incluye algunas técnicas en que un compañero desarma al otro. Muchas de ellas incluyen derribos, y el uke debe estar preparado para esto. Aprender a protegerse mediante el ukemi es también una responsabilidad que tenemos con nuestros compañeros estudiantes. Mientras que tori debe ser consciente de las limitaciones del uke y evitar ser innecesariamente rudo, nuestros compañeros tienen derecho a esperar un cierto grado de perfección en nuestro ukemi que se corresponda con el nivel que hayamos alcanzado. Si nuestra habilidad en ukemi es inferior a nuestra habilidad en técnicas a medida que avanzamos, entorpeceremos la práctica de los compañeros. Es posible también que apoyemos con demasiada fuerza el peso de nuestra seguridad en nuestros compañeros, especialmente al empezar a practicar las técnicas más difíciles. También nuestro entrenamiento se resentirá, porque nunca seremos capaces de practicar las técnicas más difíciles con toda intensidad." Esto es parte del capítulo titulado ukemi del libro, los principios del Aikido, escrito por el maestro Saotome, 8º Dan de Aikido, que fué uchideshi de O´Sensei Moriehi Ueshiba